
El taller “Diseño para la Educación”, liderado por la docente Magdalena Manríquez, finalizó su ciclo con la entrega de propuestas desarrolladas en colaboración con comunidades educativas y en articulación con pedagogía.
El pasado viernes, el taller interdisciplinario de 4° año “Diseño para la Educación” viajó a Villarrica para participar en una ceremonia formal de cierre del proceso de trabajo territorial. En la instancia, se realizó la entrega de juegos diseñados para aulas multigrado a 13 escuelas rurales de la zona, desarrollados colaborativamente por las y los estudiantes en vínculo directo con las comunidades educativas durante el segundo semestre del año 2025.
El taller, que cuenta con financiamiento FONDEDOC 2026, se estructuró a partir de un enfoque interdisciplinario que articuló el trabajo de estudiantes de diseño con estudiantes de pedagogía en práctica. Esta colaboración permitió integrar distintas miradas en torno a los procesos de enseñanza y aprendizaje en contextos rurales, abordando tanto los desafíos pedagógicos como las condiciones materiales y territoriales en las que se desarrollan.
A lo largo del semestre, el proceso combinó herramientas de investigación etnográfica con metodologías de diseño, incluyendo visitas a terreno, instancias de observación en aula, entrevistas, sesiones de ideación, prototipado rápido y testeo en contexto real. Este enfoque permitió iterar las propuestas a partir de evidencia directa, ajustando decisiones de diseño en función de la experiencia de estudiantes, docentes y comunidades.
Uno de los ejes centrales del taller fue el desarrollo de soluciones pertinentes para aulas multigrado, donde conviven estudiantes de distintos niveles en un mismo espacio. En este contexto, los proyectos buscaron promover aprendizajes colaborativos, fomentar la autonomía y fortalecer habilidades socioemocionales, integrando además el entorno natural como parte activa del proceso educativo

Asistentes de la ceremonia, interactuando con las piezas de “El viaje de Pupu” Creado por las estudiantes Camila Arévalo, Valentina Pavesi y Cora Silva.
Entre las propuestas desarrolladas, destacan proyectos como Equilibra, un sistema de construcción colaborativa que invita a niñas y niños a crear estructuras en conjunto, promoviendo la regulación emocional, la tolerancia a la frustración y el trabajo en equipo en entornos abiertos. En una línea complementaria, Explora Este propone dinámicas de desplazamiento y orientación en el territorio, integrando contenidos de ciencias, historia y educación física a través del juego y la exploración.
Asimismo, El viaje de Pupu aborda el desarrollo de la expresión oral y la narrativa colectiva mediante la construcción de historias compartidas, mientras que Voces del Kutral propone un dispositivo de conversación inspirado en la lógica de la fogata, orientado a fortalecer la comunicación, la escucha activa y la convivencia dentro del aula.

Otros proyectos como La golondrina que alucina y Tok Tok Trek ponen énfasis en la relación con el entorno natural, invitando a interpretar, recorrer y habitar el territorio desde la curiosidad, la observación y la experiencia directa. En tanto, Historias Vivas e Ika Ika exploran dimensiones vinculadas a la identidad, la expresión creativa y el reconocimiento del contexto local, a través del juego narrativo y el humor.
En su conjunto, las propuestas fueron desarrolladas bajo una lógica de código abierto, lo que permite su adaptación a distintos contextos educativos, materiales disponibles y realidades territoriales, favoreciendo su apropiación por parte de las comunidades.