Etiquetas de vino, pequeñas piezas gráficas con potencial sorprendente

Como suele escucharse en el rubro del vino, “La primera botella la vende la etiqueta y la segunda botella la vende la bodega”. En gran medida, las etiquetas son las tarjetas de presentación del vino. Es probable que un vino sin etiqueta quede abandonado en el estante de un supermercado o tienda especializada, ya que está “mudo”, no nos habla de su contenido, ni siquiera a los expertos, ya que sólo percibimos el color del líquido, mediado además por el brillo y color del vidrio de la botella que lo contiene. Las primeras etiquetas de vino de las que se tienen referencias datan del siglo XVII; eran básicas, de papel corriente, encoladas a las botellas. Tradicionalmente utilizaban imágenes de la bodega o del lugar de la cosecha, el mismo nombre de la bodega y composiciones gráficas dictadas por el uso acostumbrado. Hoy en día es posible apreciar una gran diversidad de ellas en cuanto a propuesta de diseño, colorido, imágenes, ilustraciones, categoría de pequeñas piezas gráficas o incluso obras de arte.

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  • Año de publicación: 2008
  • Idioma disponible: español
  • Fuente: Revista Contraseña, no. 62 : 16-18
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